viernes, 8 de octubre de 2021

Controlando lo incontrolable

 Me he dejado la semipermanente

"¿Y a mí qué?", efectivamente, mis uñas no son un tema de estado, pero para mí son algo importante. La primera vez que "me hice las uñas", o lo que viene siendo ir a un salón de uñas a que te realicen la manicura semipermanente, fue 3 días antes de casarme. 

En ese momento descubrí la fantasía de tener las manos preciosas y me enganché. En contraprestación a esto descubrí la sensación de impotencia de no poder quitármelas cuando yo quisiera, ¡oucht! De eso que te haces un piquete y tienes que vivir con él hasta que pasen otras dos semanas, y eso no va conmigo, o vamos bien o no vamos. 

Tras muchos meses adicta al quita que te pone a la semipermanente llegó una pandemia, ahí me tienes echando acetona como si no hubiera un mañana, que quizás no lo habría, para quitar aquello, ¡drama! Y en ese momento decidí que no introduciría más cosas incontrolables en mi vida. 

Estamos rodeados de situaciones incontrolables, un retraso en el tren, una caída de Whatsapp, una señora que te pilla el pie con el carrito en el súper, ... Yo paso de tener uñas que no están bajo mi control si viven en mi cuerpo, he dicho.  

Pensaréis que es la tontería más gorda que habéis leído esta semana, pero os garantizo que a los neuróticos del control tener un algodón con acetona a mano puede que nos de una estabilidad mental que ni con todas las horas de terapia del mundo alcanzaríamos. 


Buen día a todos :)


martes, 31 de agosto de 2021

Todo puede ser más sencillo

 Y voy a trabajar en ello

Porque cada día tengo líneas mentales que transcribiría por aquí, muchas, muchísimas, y no lo hago. No lo hago porque pienso que lo tengo que hacer de una forma determinada, con la imagen, el humor, el chascarrillo tonto, la cancioncilla de turno... Y no tiene por qué ser así. Todo puede ser más sencillo.

 Cuántas veces me repetiré a mi misma esa frase. Porque la vida, así en general, sé que puede ser más sencilla, pero no hay huevos de enfrentarme a ese cambio, el cambio de reducir la velocidad, la intensidad y la exigencia. Porque si por ese nivel de exigencia me paralizo, y no avanzo, mal, error. 

Por todo eso estoy aquí, porque quiero escribir, quiero seguir con mi diario digital por favor, que viejuno suena eso, ese que empecé en un momento de cambio, en un momento de encontrarme perdida y un poco asustada.

Puede que ahora también esté un poco así, o un poco asá, o puede que no sea estar sino ser. 

He vuelto.

Buen día a todos :)

miércoles, 20 de enero de 2021

Seguimos cambiando...

 Y lo que te rondaré morena

Nos gusta lo sencillo, lo cotidiano, nuestras rutinas. No somos de planear grandes gestas, somos de vivir día a día aprovechando los momentos. Uno de esos momentos favoritos es bajar a nuestro bar, al de siempre, tomarnos una caña y comentar con los parroquianos la semana, criticar a los políticos, reírnos de memes estúpidos y volver a casa con una sonrisa de oreja a oreja pensado en el buen ratico que hemos echao’. 

El año pasado esas cañas se volvieron en algunos meses un privilegio, lo que para nosotros era tan mundano, y si ya las apreciábamos antes, entonces ni te cuento. Y ahora hemos vuelto a lo mismo. Esta foto es nuestra última caña en el bar de siempre, querido Galas, volveremos. 

Y yo hablo de mis cañas de fin de semana, pero tú seguro que puedes hablar de otras cosas, o de estas mismas, de cosas sencillas que sientan divinamente y que no podemos hacer. 

 Este bicho no nos está cambiando, nos está “obligando” a cambiar, que no es lo mismo.

Buen día a todos :)


lunes, 18 de enero de 2021

Un reloj y un consejo

Reflexiones una usuaria satisfecha

Este año a sus Majestades de Oriente les pedí un regalito muy concreto, quería un Apple Watch, así a las claras, para que no se líen. A priori no sabía si sería una buena idea o la peor de todas. Me daba un poco de respeto, ¿no sería otro cacharro para tenerme hiperconectada las 24/7? Pues depende lo mires.

 

Para mí ha sido una liberación, me explico, yo cometí un gran error al comenzar con mi actividad empresarial, mantuve mi teléfono personal también para lo laboral, y ahí empezó la locura, y la “ansiedad”. Porque ahora cada vez que suena una notificación en mi teléfono quiero tirarlo contra la pared y partirlo en 38 millones de trozos, ni siquiera he visto la notificación y ya siento ira. No lo puedo evitar.

 

Cada pitido me ponía loca, hasta que llegaron a mi vida las notificaciones en la muñeca, porque, seamos sinceros, de las mil cosas que suenan solo una o dos al día son importantes (nivel dejar todo lo que estés haciendo y atenderlo). Esos segundos hasta que miraba el teléfono me ponían muy nerviosa, y ahora giro la muñeca, veo por encima el mensaje y respiro tranquila.

 

Quizás esto solo me pase a mi, o quizás no, pero este cacharrito ha reducido mi nivel de miedo/odio/ira que me generan las notificaciones. Lo mismo también debería controlar el nivel de estrés que me producen los mensajes de trabajo, o tener un teléfono independiente y poder apagarlo algunas horas al día, debería, pero de momento esto me ha dado una tregua.

 

Morajela: no sé si a la larga sale más barato,  pero fijo que es más sano, tener un número personal y otro de curro que comprar un Apple Watch.

 

Buen día a todos :)