Soy miedosa por naturaleza, no es nada nuevo
Desde que era bien pequeña el miedo era una de las cosas que más me ha marcado, es innegable, soy una miedica. Tengo miedo a las atracciones, a las películas de terror, a la oscuridad, a las alturas, a la enfermedad, al error, a la injusticia… No es un miedo leve, no, es un miedo real.
No es que no pueda vivir con ellos, puedo, pero me hacen replantearme muchas cosas, desde la más obvia, que puede ser no ver cine de miedo, a la más rara y que no pienso contar aquí, un poco de miedo al ridículo también tengo.
El domingo pusimos en casa el primer episodio de la aclamadísima The Haunting of Hill House, serie de Netflix que está rompiendo moldes, pues no lo hagáis si tenéis miedo del de verdad, no del de “yo veo pelis de miedo si es acompañada”, no eso no es miedo, si lo pasáis verdaderamente mal, os palpita el pecho y dejáis cuatro días de miraros de noche a los espejos, ni le deis al play.
Si os gusta el género lo vais a disfrutar de lo lindo, yo no. Casualidades de la vida, también esta semana, en El Faro, programa de radio nocturno que sustituye Hablar por Hablar en las noches de la Ser, le dedicaron un programa al miedo, todo eran señales. En esta ocasión los miedos eran más reales, más del día a día, ese miedo a la enfermedad, a las alturas, a perder a alguien querido,… El miedo de andar por casa, que si lo piensas quizás es más fuerte que el que producen los fantasmas en HD.
Y dándole vueltas al tema, e intentando borrar de mi mente la dichosa serie pero nada, creo que por mucho miedo que le tenga a la oscuridad con solo encender la luz se va, pero hay miedos para los que no existen interruptores que valgan.
Ojala mis miedos de andar por casa nunca se hagan realidad
Buen miércoles a todos
