Pues sí, los lunes son rancios.
Tan apolillados y mohínos como las perlas, el tweed y conjuntar el blanco con el negro, pero reconozcamos de lo rancio tiene su encanto, su momento necesario, como los lunes, son necesarios para darnos cuenta que todo no es algaravía y pandereta.
Hay quien luce los lunes su mejor cara, como quienes llevan las perlas sin parecer abuelas, pero siempre son los menos, cuidado con apolillarse antes de tiempo y con olvidar que cada semana tiene sus días rancios.

Buen lunes a todos :)


















