Porque la primavera puede llegar cuando ella quiera, pero eres tú quien la saca de paseo
En estos momentos me encuentro con un dilema armarístico de tres pares de patatas. Dicen que ha llegado la primavera, incluso hay días que las temperaturas lo corroboran, no todos, y a mi ya no me apetece ponerme colores oscuros, ni botarros, ni abrigos gordos, un minuto de silencio por mi maravillosa ropa de invierno,... pero tampoco hace como para tirarme de corteza a los tonos pastel, decir adiós a las medias o sacar los pies al sol. Total, todo drama.
El invierno es mi zona de confort, sé en todo momento qué ponerme y qué no ponerme. El verano lo llevo, no lo domino del todo pero puede que desde fuera lo parezca. El otoño es otra casuística en la que también estoy cómoda, puedes apostar por abrigarte un poco más y nadie te mira mal. La primavera, la primavera es un coñazo tostón, no hay forma humana de acertar.
Para no sufrir más de la cuenta os diré que en primavera siempre a mano:
la cazadora vaquera, las camisas blancas y los mocasines, sí,
oficialmente durante la primavera soy estilísticamente una señora mayor.

No os encaprichéis mucho de lo que pongo en estos collages, todo es de Net-a-porter, vamos riñón y medio cada cosita, pero todo monísimo.
Buen fin de semana a todos :)


























