Y un champú de litro y medio, esto de la vejez madurez es imparable
Este año el pasotismo pre-rebajas ha llegado al punto de no tener ni una sola cosa fichada, ni una, que triste, aunque por otro lado para la salud económica de mi tarjeta no está nada mal. Además las tiendas del Emporio Inditex me aburren, me dejan tan indiferente que esta temporada de verano solo he comprado un vestido de Zara Kids, uno, fin.
Veo las prendas y no siento nada, nada de nada. He dejado de tener relaciones con prendas y accesorios que no me hagan sentir mariposas en el estómago, el problema de esto es que cada vez que algo me hace mariposas es más caro que una mortaja.
Dicen que comprar con cabeza es comprar menos y mejor, pero a mi ya eso tampoco me cuadra, lo que me convence es comprar cuando el corazón me pega un vuelco, cuando sé que voy a volver a casa arrependidita de no haberme traído ese par de zapatos, esa camiseta o ese bolso conmigo.
Ayer fui a Intimissimi y compre 4 bragas del mismo color y el mismo modelo de sujetador que usé en mi boda, que me flipa, a mitad de precio, salí con el pecho palomo de la alegría que me lleve. Y esas han sido mis rebajas.
He mirado, he ido a tiendas, he visto treinta millones de vídeos en Youtube titulados “haul de rebajas” y cada vez que algo me parecía digno de compra un Pepito Grillo me decía “y eso para qué, Patata” y yo muy obediente no le daba a tramitar pedido.
Lo mismo hoy estoy escribiendo esto y mañana voy y lo peto en el sitio más inesperado, pero lo que antes era una necesidad casi fisiológica ahora ha pasado a ser un “ya tiene que gustarme y ser una ganga para comprarlo”, como cambiamos.
Buen jueves a todos :)

















































