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lunes, 18 de febrero de 2019

Quiero aprender a parar la "maquinita"...

O al menos tendría que intentarlo

No sé si os pasa que no solo tenéis diez millones de cosas que hacer, unas fijas, otras autoimpuestas y otras que son marrones añadidos, que cada día planificáis mentalmente, cada santo de los días. Antes de acostarme un lunes tengo al menos planificada la semana hasta el jueves, sin contar los fines de semana que van planificados a mes vista. A mi me pasa, y me encantaría que me pase menos, pero no sé funcionar de otra manera.

A esto se le denomina Carga Mental, y por norma general, lo "sufrimos" más las mujeres que los hombres, antes de hablar un poco más de esto quiero que veáis el vídeo... ¡Play!



¿Os sentís identificados/as? Claramente yo padezco carga mental tamaño trailer.

No sé dónde está el problema, no sé si es la educación que nos han dado, el nivel de autoexigencia que siempre ha tenido la mujer en campos que el hombre no tiene, el haber vivido tantos años sola que me hace desconfiar de todos a la hora de asignar tareas,... 

Quizás es una mezcla de todo, pero bien lo sabe diosito me encantaría no ser "tan así", ahora puedo ponerle nombre, no tener tanta carga mental. Me encantaría aprender a no tener que llevarlo todo en la cabeza como si fuera un director de orquesta, conozco amigas, y amigos, que no son así, y me da mucha envidia, pero mucha, mucha.

Y aunque ahora digo esto, porque es lunes y mi carga mental alcanza hasta el domingo que viene, sé que soy incapaz de dar un paso para obviarla y ver que la vida sigue si paso, aunque sea por una vez, de mis tareas autoimpuestas, no hablo de volverse una pasota, hablo de aprender a no tener miedo a no controlarlo todo.

Me planteo muchas veces si de verdad me haría "más feliz" o "más dueña de mi tiempo" no darle tantas vueltas a todo, o quizás soy de verdad "feliz" y "dueña de mi tiempo" porque lo tengo todo tan controlado que no pierdo un minuto de mi día. El problema es que si tengo un minuto libre me busco una tarea que hacer en ese "ratito", ese es el verdadero problema. 

La maquinita no para y tú no puedes desconectar porque te sientes mal, "tanto por hacer y yo en el sofá"... Tengo que buscar tiempo para mi sofá, porque para mi no lo encuentro nunca.


Buen lunes a todos :)

lunes, 3 de septiembre de 2018

Con la lavadora a cuestas

Una mancha de gazpacho bien vale un post

El otro día hice algo que vosotros no debéis hacer en casa, tomar gazpacho de pie en la cocina con un vestido blanco impoluto puesto, poco tiempo para comer, calor, cocina pequeña y mente en modo unineuronal, lo que viene siendo mancha al canto.

Además no te das cuenta de la mancha en el momento, no, para nada, te das cuenta cuando está seca y entonces hay dos opciones, uno, metes el vestido en un barreño con agua y algún detergente y te cambias de ropa la forma adulta de resolver las cosas, u dos, te la juegas a darle con Fairy a muerte en el lavabo y ver si en los diez minutos que tienes para volver al curro desaparece el tomate y puedes secarlo con un secador mientras te miran tres chihuahuas como si estuvieras loca por pasearte en bragas por casa mientras dices todos los tacos que conoces.

Efectivamente, la opción dos es la que yo elegí. De toda la vida del señor mi Yaya lo arreglaba todo con Fairy y yo que estoy muy“bien enseñá” a todo lo que tiene un color miedo, dícese ese color que piensas que en tu vida vas a sacar la mancha, le echo un pegotón de Fairy + frote-frote y a la lavadora. Normalmente funciona y yo tan contenta.

Total que yo esto luego voy y lo cuento en twitter y @griega_friki me pide un post sobre manchas ¡¡¡What!!! Y como todos los patato lectores sabéis que soy una maruja de manual, y alguna que otra cosa os puedo contar de mis rollos con mi lavadora, peeeero si bien no suelo mancharme mucho las veces que lo hago siempre aplico el truco de Fairy y funciona, sobre todo con manchas de comida grasa y maquillaje, eso y el programa de la lavadora con agua calentita y mano de santo.

Pero en lo que realmente me estoy haciendo una experta es en lavadoras de ropa blanca, apasionante tema patatil, si no va contigo cierra el post aquí que ahora me pongo intensa, sabéis que el 75% de mi armario es blanco, sobre todo en verano, pues aquí mis truquis para que siga tan blanco año tras año (Mamá no te rías, sé que no lo hago tan bien como tú, pero no me sale mal la cosa):

1 Lava todo en temperatura calentita, no a mil grados para desintegrar el tejido pero algo de temperatura le tienes que poner.

2 Intenta utilizar productos que no tengan color, es decir, el detergente me da más o menos igual pero si usas suavizante que sea blanco, siempre blanco, os juro que funciona, al fin y al cabo algo de residuo se queda siempre en la prenda y aunque en prendas con color no es apreciable en blanco sí.

3 No mezcles, NO MEZCLES, repito. Nunca de los nuncas lo blanco va con algo de color, ni tan siquiera con algo “pastel” o “clarito”, no.

4 Aunque solo metas ropa blanca mete también una toallita absorbe color, vale ahora es cuando me miráis con cara de loca, pues mira no sé de donde sale el color pero esa toallita podéis hacer la prueba la metéis blanca impoluta con la ropa blanca impoluta y sale amarillenta, no, no tengo explicación, lo mismo Iker Jiménez podría estudiar esto.

5 No tiendas al sol, jamás, si te preguntas porque tus camisetas blancas se vuelven amarillas te lo explico en un momentito, además con dos palabras: lejía y sol. Hay que evitar ambos, aunque algunas veces la lejía es necesaria no conviene abusar y el sol mejor lejos de él siempre.

Bueno amigos de la lavadora, poco más que contar, como veréis solo os he dado un truco para las manchas, aunque os advierto que es el mejor que os pueden dar, y unos cuantos para la ropa blanca, ea una y sus patato vicios, la ropa, el suavizante, poner la lavadora,... Siempre he sido de vicios sencillos.


Buen fin de semana a todos :)

lunes, 28 de enero de 2013